casa da música, porto. rem koolhaas

Como
ya os adelanté en mi anterior post, hace unas semanas estuve visitando Oporto.
Y muy por encima de todos los históricos edificios que esta bella ciudad
alberga, destaca, desde mi punto de vista, esta joya de la arquitectura
contemporánea. El edificio, obra de Rem Koolhaas (Rotterdam, 1944), se halla
situado en la principal arteria del nuevo Oporto: la Avenida da Boavista. Un
eje interminable de más de 5 kilómetros de longitud en línea recta, que de
forma descendente y oblicua conecta la parte alta de la antigua ciudad de Oporto
con el Océano Atlántico. Justo donde el mar abierto acaricia la orilla de la
turística Matosinhos, y la arquitectura se funde en el cielo infinito.
Concretamente, este edificio multidisciplinar (conservatorio, teatro, sala de
conciertos, etc) se sitúa en el lateral de una enorme rotonda de la citada
avenida. Un punto muy concreto del enorme vial que soporta un brutal tránsito de
vehículos. La rotunda geometría exterior  del edificio nos remite al brutalismo en
estado puro de otros grandes arquitectos. Reminiscencias inevitables de Le
Corbusier. Una obra con una fuerza inusitada que ha inspirado a otros arquitectos
contemporáneos : por ejemplo, a BNKR arquitectos en su obra “Capilla del
atardecer “ (Méjico).

En
Oporto, el volumen proyectado por Koolhaas recuerda exteriormente a un diamante
tallado posado sobre la nueva plaza urbana creada. Un poliedro de hormigón
blanco. Opaco. Introvertido. Aislado del entorno. Duro. En contraste con la
vegetación circundante y las casitas bajas construidas en la zona. Sin embargo,
esta gran caja hermética rebosa interiormente vida, tanto de músicos
(profesionales y aficionados) como de actores de teatro. Un lugar de encuentro
para el nuevo siglo de la mano de uno de los de más importantes arquitectos del
siglo XXI.

Koolhaas
ganó este concurso internacional justo antes de obtener el Pritzker en el año
2000.Como es lógico en estos casos, su designación fue controvertida por muchos
factores. Pero una vez más, el tiempo ha demostrado que la apuesta por la
singularidad fue un acierto. Como ya he adelantado, exteriormente la imagen es
de un bloque hermético, que solo muestra pequeñas incisiones acristaladas de
forma puntual. Se asienta sobre una gran plaza pública que hace las delicias de
los skaters por su pavimento liso y curvado en algunas zonas. Algo que facilita
las filigranas propias de este tipo de usuarios. Curvas que acompañan y
enriquecen cuando poseen escasa altura, pero que desde mi punto de vista restan
fuerza al edificio cuando aumentan de tamaño y se superponen en la distancia
con la base del gran poliedro.

Precisamente
el tráiler de la película/documental “REM”, realizada por su propio hijo en
2013, muestra a un joven practicando parkour mientras recorre los diferentes
espacios de la “casa da música”. Inquietantes violines acompañan las imágenes.
Y aunque la secuencia de imágenes del original “tour” no es fiel a la realidad
(es decir, el recorrido mostrado no se corresponde con el recorrido real) el
vídeo me pone los pelos de punta cada vez que lo veo. Absolutamente
recomendable.

“La
pieza” que vemos emerger en la superficie es sólo la punta del iceberg. Por
debajo del nivel de calle existen tres enormes niveles de aparcamiento. Una
zona que acapara la mayor parte de la superficie de esta obra, y en
consecuencia una parte importante del presupuesto (que finalmente superó los
150 millones de Euros, muy por encima de lo inicialmente previsto (más del
triple).

El
diseño  de este proyecto se inspira en
una obra no construida del propio estudio: la vivienda unifamiliar Y2K en
Rotterdam (1998). Es decir, prácticamente coetáneas en su nacimiento. Os
recomiendo que busquéis información para entender la génesis de esta joya
portuense.

Sin
duda, Rem Koolhaas tiene un talento especial para mezclar texturas inusuales y
materiales extraños, pero que dan como resultado un equilibrio perfecto de
colores y formas. A nivel compositivo, me ha llamado la atención la utilización
de un panel de vidrio curvado como el utilizado por Neutelings Riedijk en museo
MAS de Amberes. En este caso, se ha empleado tanto interior como exteriormente.
Tal vez, la intención de este material (que a mí no me gusta) podría ser la de
imitar a una partitura musical.

En
mi viaje a Oporto he visitado esta obra en dos momentos muy diferentes: en el
anochecer de un viernes, por mi cuenta, y la tarde del día siguiente gracias a
una  de las visitas guiadas que organiza
el propio centro artístico. Sin duda, existe una gran protagonista: la luz. Un
elemento fundamental para entender la obra de Koolhaas. En este caso, la luz natural
y artificial que recorren los espacios resulta simplemente espectacular. Los
suelos de acero inoxidable podrán parecer inadecuados en un principio para
disponerlos de forma generalizada en un edificio de este tipo, pero la realidad
es que combina perfectamente con el resto de materiales empleados en su
interior. Existen varios espacios de gran altura, como el que se halla junto al
acceso de planta primera. En esta zona, sobre una enorme escalera menguante
varias vigas de sección cuadrada cruzan la parte superior del espacio, y
resulta imposible no establecer conexión con el Museo de arte judío que
construyó Daniel Libeskind en Berlín muchos años atrás.

La
ascensión hasta la parte alta del edificio (donde se encuentra el restaurante)
a través de rampas escalonadas, nos transporta directamente hasta el Kunsthal
antes mencionado. Una versión de circulación interior más evolucionada que sin
duda resulta apasionante. Me encanta cómo Koolhaas mueve las paredes, los
suelos y los techos en una clara provocación para el visitante. Arrogancia
suprema puesta al servicio de los curiosos espectadores que sin duda no
permanecerán indiferentes.

Este
edificio ha sido criticado por su complejo esquema de circulación. Sin embargo,
esto tiene parte de verdad y parte de mentira, ya que los usos públicos de las
áreas están perfectamente definidos: cafetería en planta baja, restaurante en
planta superior (7) y acceso a salas mediante escaleras y ascensor. Además, los
accesos y horarios de los mismos quedan perfectamente definidos y delimitados
por el personal que allí trabaja.

Lo
que sí es innegable es que su particular geometría determina enormemente el
aprovechamiento interior de los espacios. Este hecho, junto a la existencia de
2 grandes salas rectangulares (conciertos/actuaciones) genera como resultado
múltiples espacios residuales en todos los niveles. Como la zona “VIP” de la
sexta planta, donde la superficie acristalada que ilumina una estancia
triangular (revestida de cerámica tradicional portuense de color azulado) es
muy superior a la superficie en planta de dicho espacio.

En conclusión,  la “casa da música” es una obra emblemática de la arquitectura contemporánea que no debéis dejar de visitar. Yo espero volver pronto para disfrutar con más calma de un edificio que alberga mucho por descubrir.